poemas del romanticismo cortos y su significado

Descubre el significado de los mejores poemas cortos del romanticismo

Te traemos una recopilación de breves versos del romanticismo, que son un claro ejemplo de los elementos estéticos, valores y temáticas que caracterizaron a este movimiento literario, tales como la subjetividad, la libertad, las pasiones, el nacionalismo, la revolución, la espiritualidad, la búsqueda de lo sublime y la trascendencia.

Rimas XI

La ironía del alma

Ardiente, morena,

símbolo de pasión,

mi alma ansía los goces

en una constante acción.

¿Me buscas a mí?

Mi frente pálida,

trenzas de oro mi adorno,

te puedo brindar infinidad

de dichas sin retorno.

¿Es a mí a quien llamas?

Un tesoro de ternura

se esconde en mi ser,

dispuesto a darte amor

hasta el amanecer.

Sin embargo, soy un sueño

Un imposible que persigues,

fantasma de luz y niebla,

soy intangible, no puedo amarte.

¡Ven, ven tú!

¡Oh alma mía, escucha!

No esperes lo imposible,

deja de soñar y lucha,

porque allí nace nuestra tragedia

cuando buscamos el sueño inaccesible.

Caed hojas caed

Caed, hojas, caed, morid, flores, marchaos, que se alargue la noche y se acorte el día, cada hoja es felicidad para mí mientras se agita en su árbol otoñal. Sonreiré cuando estemos rodeados de nieve, floreceré donde las rosas deberían crecer, cantará cuando la putrefacción de la noche se acomode en un día sombrío.

Con estas palabras, la autora de Cumbres Borrascosas nos invita a reflexionar sobre la belleza efímera de la vida. Aunque todo a nuestro alrededor se marchite y la oscuridad parezca imponerse, ella nos recuerda que cada pequeño momento de felicidad es como una hoja que cae del árbol, pero permanece en nuestra memoria.

Emily Brontë, reconocida por su talento literario, nos transporta a través de esta poesía a un sentimiento de nostalgia y melancolía. Pero también nos muestra que, aunque la vida sea efímera y estemos rodeados de nieve y oscuridad, siempre habrá un lugar donde florecer y encontrar la belleza.

Nos invita a sonreír y a cantar incluso en los días más sombríos, cuando la tristeza y la desesperación parecen ganarnos. Nos recuerda que, así como las hojas caen y las flores marchitan, también renacen y se transforman en algo nuevo y hermoso.

Y así, como escribe en este poema, seguir adelante mientras las hojas caen, las flores se marchitan y la noche se extiende sobre nosotros.

Ferviente Celebración Una oda a la felicidad

¡Oh alegría, resplandeciente regalo de los dioses, descenso del Elíseo! Impregnados de entusiasmo, nos adentramos en tu santuario celestial, divina diosa. Tu hechizo une una vez más lo que la amarga costumbre había separado, bajo tu suave ala, todos los hombres vuelven a ser hermanos. Aquellos afortunados en tener una verdadera amistad, o haber conquistado a una hermosa mujer, ¡déjennos unirnos en su júbilo! Incluso aquellos que solo puedan llamar suya un alma en la tierra. Pero quien no haya logrado ni siquiera eso, ¡que se marche llorando de esta hermandad!

Todos nos embriagamos de alegría en el seno de la Naturaleza. Los buenos y los malvados siguen su camino en un lecho de rosas. Ella nos brinda besos y vino, y un amigo fiel...

Fin de verano La sensación de que todo termina

La atormentada enferma se siente al borde del abismo, presagiando su fin en el otoño. Con una mezcla de tristeza y dicha, piensa: "¡Moriré en el otoño! Y sentiré caer sobre mi tumba las hojas muertas". Sin embargo, la muerte no se apiada de ella ni siquiera en la época del renacimiento natural, y le perdona la vida durante el invierno. Sólo para arrebatársela lentamente cuando todo renace en la tierra y el canto alegre de la primavera resuena en los himnos.

Este poema es un ejemplo de la ironía característica del movimiento romántico. Mientras que para muchos, la muerte es una amenaza inminente en las estaciones frías, para la agonizante mujer, es la primavera la que le arrebata la vida.

La Ausencia Absoluta Sin Rastro de Ti

Nada queda de ti... El abismo te consumió... Los monstruos del mar te devoraron. En los lugares fúnebres, ni siquiera queda un rastro tuyo.

Es evidente, mi amado Alberto, que hayas perdido la vida en el mar, pero mi alma dolida no comprende cómo sigo viviendo cuando tú ya has partido.

Darnos la vida a mí y la muerte a ti, separarnos en paz y guerra, dejarte en el fondo del mar y a mí en la tierra... ¡es la crueldad más grande que nos impuso el destino!

En este poema escrito en 1848, Carolina Coronado expresa su dolor por la pérdida abrupta de su amado en alta mar. La amante apasionada no puede entender cómo sigue existiendo cuando su corazón está roto por la ausencia.

El recuerdo inoportuno

Invocación al olvido

Si tu inmenso poder no impresiona a nadie, y con tu frío cetro gobiernas el mundo, ¡acude!, pues mi corazón te llama su dios.

¡Ven y consume a este impío fantasma, de pálida sombra de placer pasado y sombrío nublo de placer futuro!



La ironía del recuerdo

Gertrudis Gómez de Avellaneda evidencia la burla del recuerdo constante e inoportuno que la embarga, ante la fugacidad del bien que lo provocó. Por ello, implora que el olvido arrase todo a su paso.

Un vaso esculpido por Juana vengo a llenarlo hasta colmarte

¡Oh Juana, mi amada! Colma el vaso con delicadeza y habilidad, hasta que el delicioso líquido rebalse por sus bordes. Permíteme disfrutar de un vaso gigante y robusto, lleno hasta el tope con el néctar supremo. No permitas que haya escasez en él.

Que el ruido incesante de la tormenta golpee a nuestra puerta y perturbe nuestra tranquilidad no nos importa. Mientras el viajero fatigado nos busque refugio, tomaremos un respiro y dejaremos que el trueno retumbe afuera.

Mantengamos la calma y permitamos que el forastero espere, desespere o simplemente pase de largo. Que el viento fuerte y descontrolado arrase con lo que encuentre a su paso. Porque si él viaja con agua, yo prefiero caminar bajo el sol con un vaso lleno de vino y tu perdón.

En este canto, Zorrilla nos invita a disfrutar de los placeres de la vida, especialmente aquellos que hacen vibrar nuestro paladar y nos hacen sentir vivos. ¡Brindemos por ello!

La ausencia

Todo el cielo se cubrió de un oscuro velo, ocultando la belleza que me alumbraba. El hermoso astro que guiaba mi destino, en su camino se apagó. La melodía que encantaba mi corazón, perdió su encanto y ahora solo suena un fúnebre canto, manifestando la pena evasiva de mi pasión.

El poeta se lamenta ante la ausencia del bien que una vez estuvo presente en su vida. La tristeza y el sufrimiento se ciernen sobre él, haciéndolo cuestionar hacia dónde ha viajado aquello que llenaba su existencia.

Cuál es la razón detrás de tu silencio

¿Por qué guardas silencio? ¿Acaso ausente está tu amor, tan frágil y pequeño, que el viento lo marchita? Escucha mi voz gemir en mi garganta: Yo te he servido como una princesa. Me encuentro como mendigo, rogando por amor... ¡Oh, limosna de amor! Piensa y reflexiona, porque sin tu amor mi vida se rompe.

El amante ruega, desesperado, una respuesta de su amada. Su silencio se vuelve angustia y oscuridad, mientras su amor lo convierte en esclavo de sus deseos. El amante continúa mendigando, enloqueciendo, aliénandose, mientras espera.

La mariposa

Nacer en la estación del renacer y perecer como la rosa fugaz, Ser ligera como el viento, saturarse de un aroma delicioso y flotar en un azul diáfano que la embriaga, Flotar tímida y truncada, Bailar en una flor que apenas se ha abierto, sacudir de las alas ese fino dorado, y luego alzarse en el aire para perderse en las tranquilas regiones de la luz. ¡Este es tu destino, mariposa alada! Así como el inquieto deseo del ser humano, que vuela de un lado a otro, nunca encuentra descanso, y alza su vuelo hacia el cielo.

En su obra, el poeta francés Alphonse de Lamartine observa la mariposa, su aleteo juguetón y su breve existencia, para luego compararla con el destino del ser humano, que también está sujeto a la misma fortuna.

La insensatez del conflicto armado

Inútil guerra, ilusorio sueño de Penélope, portadora de sangre sedienta, que con furiosa rabia arrastras a los hombres hacia una loca, terrible y fatal matanza. ¿Cuál es tu propósito? ¿Qué sirves? ¡Oh, guerra! Aunque destruyes a un tirano, pronto surge otro en su lugar y lo bestial reemplaza a lo bestial perpetuamente.

Para el escritor francés Víctor Hugo, la guerra es una experiencia sin sentido, una ironía romántica en la que se revela el desengaño frente al poder.

Despierta el amor la compasión y la piedad Piedad amor y compasión

¡Oh, dulce amor, sé compasivo y bondadoso! Permite que mi ser se llene de ti, que seas todo y nada más que mío. Tus besos, tus manos, tus ojos, tu ser completo, todo lo que eres y posees, ¡concede a mi ser ávido! No retengas nada, ni el más pequeño átomo de tu ser. Si no me das tu amor completo, mi alma se desvanece en la desesperación y pierdo el sentido de mi existencia. Soy tuyo, en cuerpo y alma, dispuesto a servirte con devoción y amor. Deja que mis pensamientos y mi mente se pierdan en tu abrazo, en el éxtasis de tu amor. Permíteme gozar sin fin de tu pureza, sin la máscara de la indiferencia, sin mancha alguna. ¡Ten piedad de mí y entrégame todo tu amor!

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