por que me cuesta tanto soltar a una persona

Descubre por qué nos cuesta tanto soltar a alguien y cómo superarlo

¿Estás familiarizado con los efectos de los apegos? Aunque pueden parecer inofensivos e incluso beneficiosos, cuando se convierten en una condición patológica, pueden ser perjudiciales y causar daño. ¡Te brindamos aquí la información!

La poderosa influencia de las emociones en la toma de decisiones financieras

La vida es un largo viaje lleno de vivencias en el que debemos luchar por alcanzar nuestras metas y superar las dificultades hasta avanzar. Sin embargo, a veces esta tarea puede resultar ardua y nos vemos en la necesidad de parar, respirar y posiblemente cambiar nuestro rumbo, abriendo nuevas puertas y cerrando aquellas que nos perjudican.



Cuando invertimos mucho tiempo, esfuerzo y sentimientos en algo, nos cuesta mucho abandonarlo y solemos aferrarnos a ello a cualquier costo, incluso si nos hace daño. Este es el conocido fenómeno de la inversión emocional, una trampa peligrosa que nos ata a lo que nos hace sufrir.



El fenómeno de la inversión emocional es muy común y puede darse en diferentes ámbitos de nuestra vida. A veces nos aferramos a relaciones, amistades o incluso a negocios o trabajo. Cuando ponemos todas nuestras ilusiones y dedicación en algo, nos resistimos a aceptar que no funciona y seguimos invirtiendo en ello, haciendo que cada vez sea más difícil desprendernos de ello. Por ejemplo, cuando una persona invierte en un negocio su tiempo, dinero, esfuerzo y esperanzas, pero, lamentablemente, no tiene éxito, en lugar de reconocerlo y dejarlo ir, se aferra a él. Y al aferrarse...

La Razón detrás de Nuestra Necesidad de Sostener Cosas y Personas

A veces, nos cuesta soltar el pasado, aferrándonos a él para evitar sentir dolor, miedo o tristeza. Incluso cuando sabemos que ya no está presente en nuestras vidas. No queremos dejar ir lo que fue, porque nos da seguridad o nos hace sentir bien.

Puede ser una época, una persona, un objeto o una situación concreta. Y en lugar de aceptar su ausencia y avanzar, nos quedamos estancados en el pasado. Preferimos vivir en la nostalgia y en los recuerdos, en lugar de confrontar la realidad y seguir adelante.

Nos aferramos tanto a lo que podría haber sido, que nos creamos una dependencia emocional o mental que nos impide vivir en el presente. Es como una droga que nos crea adicción y nos impide avanzar.

No solo nos sujetamos a personas, cosas o situaciones, también nos aferramos a nuestros pensamientos y creencias fijas. Nos apegamos a ellas, sin estar dispuestos a cambiarlas, convirtiéndolas en una barrera que nos impide ver otras perspectivas y opciones en la vida. Es importante aprender a soltar y dejar ir, para así poder avanzar y crecer como personas. Aceptar que el pasado ya no está aquí y abrir las puertas a nuevas experiencias y oportunidades que nos esperan en el presente.

A menudo nos cuesta desprendernos de recuerdos, personas o situaciones que significaron mucho para nosotros. O que nos hicieron daño. O incluso que nos hicieron pasar buenos momentos pero ya no están en nuestra vida. Nos aferramos, para no sentir el dolor, el miedo, o la tristeza que nos da desprendernos de aquello, que ya fue o ya pasó en nuestras vidas.

Puede ser una época concreta, una persona, un objeto o una situación. Y en su lugar, preferimos seguir viviendo en el pasado, con esas cajas de libros, o ese recuerdo de una pareja, o esa casa familiar de la que no podemos librarnos, porque aunque queramos es superior a nosotros. Estamos enganchados a «lo que pudo ser, y no fue» y sin quererlo seguimos atrapados en un círculo sin salida. Creamos una dependencia emocional, o mental que nos ata y no nos deja vivir.

Es curioso, porque no solo nos aferramos, a personas, a cosas o incluso a situaciones, sino que también nos quedamos enganchados con nuestros pensamientos, nuestras creencias fijas sin querer cambiarlas. La dependencia es como una droga, que crea adicción, cuanto más piensas, más quieres estar con esa persona o en ese lugar.

A veces, nos cuesta soltar el pasado, aferrándonos a él para evitar sentir dolor, miedo o tristeza. Incluso cuando sabemos que ya no está presente en nuestras vidas. No queremos dejar ir lo que fue, porque nos da seguridad o nos hace sentir bien.

Puede ser una época, una persona, un objeto o una situación concreta. Y en lugar de aceptar su ausencia y avanzar, nos quedamos estancados en el pasado. Preferimos vivir en la nostalgia y en los recuerdos, en lugar de confrontar la realidad y seguir adelante.

Nos aferramos tanto a lo que podría haber sido, que nos creamos una dependencia emocional o mental que nos impide vivir en el presente. Es como una droga que nos crea adicción y nos impide avanzar.

No solo nos sujetamos a personas, cosas o situaciones, también nos aferramos a nuestros pensamientos y creencias fijas. Nos apegamos a ellas, sin estar dispuestos a cambiarlas, convirtiéndolas en una barrera que nos impide ver otras perspectivas y opciones en la vida. Es importante aprender a soltar y dejar ir, para así poder avanzar y crecer como personas. Aceptar que el pasado ya no está aquí y abrir las puertas a nuevas experiencias y oportunidades que nos esperan en el presente.

Entonces

Vínculos afectivos tóxicos: una patología que requiere atención urgente

En muchos casos, enfrentarse a este tipo de vínculos tóxicos resulta extremadamente difícil. En ocasiones, incluso puede convertirse en una patología que necesita atención clínica inmediata. Esto se debe a dos posturas de apego: la persona que no quiere soltar y la que teme ser dejada. Bowlvy les dio nombres a estas formas de apego: ansioso/ambivalente y evitativo. Estos sentimientos están presentes...

La ilusión del amor perfecto dos expertos cuestionan los desencuentros en las relaciones

Soltar no es fácil, y en eso todos estamos de acuerdo. A veces nos aferramos a algo con todas nuestras fuerzas, pero llega un momento en que tenemos que dejarlo ir, porque nos está afectando negativamente en nuestra salud mental y física.

No hay una duración específica para este proceso de soltar, ya que depende de cada persona. Cada uno llevamos nuestro propio ritmo para dejar atrás un trabajo, una relación amorosa, un pasatiempo o una amistad.

Dejar ir vínculos puede ser un nuevo comienzo, una oportunidad para descubrir cosas nuevas y salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, este no es el único motivo por el que nos cuesta tanto soltar.

Existen múltiples razones por las que nos aferramos a algo, como el miedo al cambio, la nostalgia por lo que fue o el miedo a lo desconocido. Dejar ir requiere fuerza y coraje, pero es necesario para nuestro bienestar.

Empezando a liberar mi pasado Cómo dejar ir y seguir adelante

Dejar ir requiere de aceptación y dolor

Para comenzar a soltar, es esencial aceptar que las cosas sucedieron como sucedieron y que no podemos cambiarlas, por más que deseemos hacerlo con todas nuestras fuerzas. A su vez, debemos admitir que lo que deseamos soltar nos duele, implica una pérdida de algo que teníamos y que ahora ya no tendremos. Dejar ir significa estar dispuestos a renunciar a algo, como por ejemplo un sueño empresarial que iniciamos con mucha ilusión pero no tuvo éxito, o aceptar que una relación pasada es parte del pasado y no volverá, aun si nos duele.

Por ende, es crucial que afrontemos el dolor que nos provoca soltar aquello que tanto anhelábamos. Atravesar el dolor significa permitirnos sentirlo y no ignorarlo, sea dolor o miedo, cómo parte del proceso de decir adiós a algo que hemos mantenido por mucho tiempo. Debemos hacer nuestro duelo, despedirnos a través de una carta o ritual que nos ayude a cerrar el pasado y enfocarnos en el presente.

Dejar ir es doloroso porque nuestro ser se ha acostumbrado y condicionado a esa fuente de apego, pero es un dolor sanador. Al liberarnos de aquello que nos limitaba, abrimos espacio para nuevas oportunidades y una mayor libertad emocional. Aunque nos duela, es parte del proceso de crecimiento y evolución en nuestras vidas.

Así, podremos abrirnos a nuevas posibilidades y construir un presente más pleno y en sintonía con nuestra verdadera esencia.

Los recuerdos

La dificultad de desapegarse de los recuerdos

A veces, nos aferramos tanto a los recuerdos que no queremos dejarlos ir. Nos cuesta soltar y aceptar que lo que fue, ya no es. Aunque sea algo que ya no existe, algo que solo existe en nuestros pensamientos y sueños, no queremos desprendernos de ello. Ya sea un amor perdido, una canción, un poema, un perfume, un objeto... Nos aferramos a ellos con fuerza, aunque sepamos que ya no hay vuelta atrás.

La realidad del apego

Fritz Perls, un famoso neuropsiquiatra y psicoanalista alemán, dijo una vez algo que nos cuesta aceptar: nadie nos pertenece y nadie está aquí para cumplir nuestras expectativas. Debemos aprender a ver esta verdad con esperanza y fe en nosotros mismos. No debemos depender tanto de lo que ocurre en el exterior, sino aprender a encontrar la felicidad en nuestro interior.

¿El amor incondicional en una relación?

Si estás en una relación, debes amar incondicionalmente y valorar cada momento. Pero no dependas del otro para ser feliz. La verdadera y eterna felicidad reside en tu interior, en tu propia luz y amor que ya existía desde antes de que nacieras. ¿Quieres una correspondencia mayor que esa?

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