pensar en los demas antes que en uno mismo

Equilibrando la prioridad de los demás por encima de uno mismo

Sería una tarea difícil lidiar con el registro de cada pensamiento que atraviesa nuestra mente en un día. Es coherente pensar que de entre los 70.000 pensamientos diarios, la gran mayoría estarán relacionados con nuestras necesidades y deseos.

La importancia de priorizar nuestro bienestar sobre el de los demás

Estudios han demostrado que a menudo nuestra mente dedica más tiempo al mundo externo de lo que realmente necesitamos.

En ocasiones, nuestro cerebro, pensamientos y voluntad se sienten abrumados ante la falta de espacio, debido a preocupaciones ajenas e incluso fuera de nuestro control.

¿Acaso afectará lo que dije? ¿Debería haber actuado diferente? O la autocrítica más repetida: soy egoísta por no ayudar cuando me lo piden...

Las enseñanzas transmitidas en nuestra niñez

Es innegable que a lo largo de nuestra existencia estamos continuamente expuestos a mensajes educativos que nos instan a actuar de cierta forma: "comparte", "ayuda a los demás", "haz felices a los demás". Estos mensajes nos acompañan desde la infancia y parecen ser necesarios para inculcar valores en nuestro ser. Sin embargo, ¿realmente resultan beneficiosos en nuestra vida adulta?

Por un lado, estos mensajes educativos nos son impuestos como órdenes y no como meras sugerencias. El uso de palabras como "se", "hay que" nos hacen sentir obligados a actuar de una manera determinada, sin tener opción de elección.

Coloca a ti como número uno sé tu foco principal

Cada individuo tiene su propia interpretación de los términos y todos tratamos de retratarnos como los buenos. Razonamos, justificamos o incluso asumimos el papel de villanos y nos autoinfligimos castigos, esperando pagar por nuestros errores. Y es natural, después de todo, somos los protagonistas de nuestras propias historias.

De vez en cuando, caemos involuntariamente en una lógica autodestructiva. Nos encontramos dedicando nuestro tiempo, energía y recursos a personas que parecen disfrutar de lastimarnos sin ningún otro propósito en sus vidas.

Enfrentando el Complejo de Wendy Cómo Manejarlo

Para superar el síndrome de Wendy, es fundamental reconocer su existencia. Es necesario que la persona sea consciente de su problema y esté dispuesta a trabajar en él. A menudo, este primer paso puede ser difícil, ya que las personas que padecen este síndrome suelen negar o justificar sus acciones.

No obstante, es importante tener en cuenta que la ayuda de un terapeuta puede ser de gran valor en este proceso. Algunas personas recurren a terceros para expresar su frustración o falta de autoestima, y sugerir terapia para uno mismo o para alguien cercano puede ser muy beneficioso.

La clave para superar este síndrome es tener la voluntad de cambiar y establecer relaciones saludables. Una vez que se haya tomado conciencia de la situación, el terapeuta orientará y ayudará a la persona a identificar sus responsabilidades y a establecer límites en sus relaciones con los demás.

Nuestra autovaloración determina nuestra consideración

Las personas con una autoestima baja, cuya percepción de ellas mismas es negativa, a menudo se descuidan a sí mismas. Ignoran sus necesidades, sueños y anhelos, y llegan a creer que no merecen lo mejor de la vida ni la atención ni el cuidado de los demás, ni siquiera de sí mismas. Incluso el simple acto de pensar en uno mismo se puede ver como un acto de egoísmo.

Cuando no te valoras ni te pones en primer lugar, es fácil caer en manos de personas que quieren aprovecharse de tu vulnerabilidad para obtener lo que quieren o necesitan. Así, dejas de lado tus propias deficiencias y necesidades esenciales para satisfacer a los demás que exigen toda tu atención y cuidados.

Es crucial evaluar si nos amamos y aceptamos tal y como somos. Una buena autoestima nos conduce por el camino de la satisfacción y el bienestar personal, y también nos permite considerarnos merecedores de prestar la atención necesaria a nuestras propias necesidades vitales, pues sólo nosotros podemos hacerlo. Depende de cada uno de nosotros cumplir con esta tarea.

Priorízate

Si no estás atendiendo tus necesidades como mereces, tal vez debas reconsiderar cómo te tratas a ti mismo/a. Priorizarte a ti mismo/a significa satisfacer tus necesidades físicas, emocionales y psicológicas. Por lo tanto, es importante que empieces a cuidarte más, ya que nadie lo hará por ti. Eres responsable de tu propia salud y bienestar.

Empieza a adoptar hábitos saludables. Come adecuadamente, duerme lo necesario, toma descansos durante el día y dedícate tiempo para hacer actividades que te hagan sentir bien. No pienses que es egoísmo, simplemente estás asumiendo tu responsabilidad contigo mismo/a y tu bienestar.

Ayudar a los demás es altruista y nos hace sentir bien, sin embargo, nunca debemos priorizar a los demás sobre nosotros/as mismos/as. En primer lugar, enfócate en satisfacer tus necesidades y luego, si es posible, ayuda a los demás. No te olvides de decirte a ti mismo/a: "Voy a ponerme a mí primero".

Toma acción y toma medidas para tener una vida más equilibrada y satisfactoria, pensando siempre en tu propia felicidad y bienestar.

Orígenes y resultados del trastorno de Wendy

El síndrome de Wendy

Se afirma que el origen de este trastorno proviene del pasado familiar de la persona.

En su infancia, pudieron haberse sentido desprotegidas, lo que les lleva a buscar sobreproteger para compensar la carencia experimentada.

De esta forma, asumen el rol de padres que debieron tener sus propios progenitores.

En muchas ocasiones, quien padece este síndrome no es consciente de su situación.

Incluso si el cuidado y la atención a los demás les causa felicidad, llega un momento en el que se dan cuenta de que pueden estar siendo manipuladas por los demás o de que no se sienten realizadas como individuos.

En determinadas circunstancias, pueden percibir que dan mucho sin recibir a cambio.
Es entonces cuando pueden sentirse frustradas y no valoradas.

Velar por tu propio bienestar y el de aquellos que te rodean

Nuestras relaciones personales son fundamentales en nuestras vidas. Son aquellas personas que nos acompañan, se identifican con nosotros y son parte fundamental de nuestro día a día. Esto se aplica especialmente a nuestras parejas, familia y ¡cómo no! nuestros hijos. Sin embargo, en ocasiones podemos sentirnos desbordados por la responsabilidad de cuidar y preocuparnos por ellos, dando lugar al síndrome de Wendy.

No obstante, no es necesario dejar de lado a los demás o a nuestras queridas personas para superar este síndrome. Más bien, lo que se requiere es encontrar el equilibrio necesario y cuidar tanto de los demás como de nosotros mismos. Aquí hay algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad.

Recuerda siempre la importancia de tu crecimiento personal. Es esencial que tengas tu propio espacio, tus hobbies, defiendas tus valores y te ocupes de tu autoestima. No subestimes la importancia de cuidar de ti mismo/a para poder cuidar a los demás de manera efectiva.

Además, es importante establecer límites en nuestras relaciones y no dejar que las preocupaciones y responsabilidades de los demás nos abrumen. Aprender a decir "no" cuando sea necesario y delegar algunas tareas también es una forma de cuidarnos y mantener un equilibrio en nuestras relaciones.

Comunica tus necesidades y sentimientos a tus seres queridos. No tengas miedo de expresar cómo te sientes y qué necesitas para sentirte bien y equilibrado/a. Comunicarse de manera efectiva es clave en cualquier relación.

No debemos dejar de lado a las personas que amamos para superar el síndrome de Wendy, sino aprender a encontrar un equilibrio y cuidarnos a nosotros mismos para poder cuidar mejor de los demás.

Priorizar a los demás antes que a uno mismo reflexiones

Durante la primera infancia, se va forjando el valor de la empatía. Según una noticia, un policía local que lideró el rescate de una niña inmigrante de quince años, demuestra el resultado de cultivar este hábito desde temprana edad.

En un caluroso sábado de julio, a las tres de la tarde, una adolescente inmigrante requiere atención médica en un hospital de Granada. La joven, acompañada por tres trabajadoras sociales de su centro de acogida, se autolesionó en su muñeca en un intento de suicidio.

Mientras recibía curas para sus heridas, la chica consigue fugarse y subirse a una escalera auxiliar en la fachada del centro sanitario. En ese preciso momento, Gerardo, un policía local del municipio cercano, esperaba en la sala de urgencias por un intenso dolor de muelas.

La importancia de pensar en los demás es un valor que se construye desde la niñez. Demostrando esta virtud, se encuentra el curioso comentario del policía local que lideró el rescate de la adolescente de quince años. Su actuación refuerza la idea de la empatía como un hábito fundamental en la sociedad.

La Enfermedad de Wendy La Pareja Ideal para un Hombre Peter Pan

Enfrentémonos de nuevo a los personajes de la célebre obra de James M. Barrie. Peter Pan, el joven que se resiste a crecer, que rechaza las responsabilidades propias de un adulto y que ansía vivir mil y una aventuras, negándose a entrar en el mundo de la estabilidad y la madurez emocional.

Peter Pan se convierte en la personificación de todos aquellos hombres inmaduros y poco dispuestos a asumir no solo sus propias vidas, sino también las vidas de los demás.

¿Y qué decir de Wendy Darling? Ella es la joven que, desde el primer momento, borda la sombra de Peter para evitar que vuelva a perderla. Se encarga de mantener su hogar en orden y atender a los "niños perdidos". Su mayor felicidad es entregarse en cuerpo y alma a los demás.

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