testimonios de personas que han superado la ansiedad

Superando ansiedad testimonios reales de personas que vencieron sus miedos

A los 33 años de edad, Paloma Torrecillas ha estado lidiando con la ansiedad desde muy temprana edad. Apenas con 5 años de edad, ya experimentaba una angustia intensa cuando se quedó a cargo de una cuidadora y sufrió un ataque de ansiedad. En un principio, no podía entender qué le sucedía. "Lo llamaba miedo, pero en realidad, tenía miedo a muchas cosas", comparte. Afortunadamente, con la ayuda de varios psicólogos, pudo identificar lo que le ocurría: padecía de ansiedad. Este proceso de reconocimiento y el apoyo profesional le han enseñado a manejar esta emoción y a convivir con ella, a pesar de que siempre pueda ser una persona ansiosa.

Comprendiendo el Trastorno de Ansiedad Generalizada TAG

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es una de las formas en las que la ansiedad puede manifestarse. Esta condición se caracteriza por un constante estado de alerta que suele presentarse en actividades diarias, manifestándose en forma de preocupaciones excesivas e difíciles de controlar.



Además de causar preocupaciones excesivas, el TAG puede derivar en otros tipos de ansiedad, como ataques de pánico y estrés. Como ejemplo práctico, puedo mencionar mi propia experiencia en la que el TAG se manifestó durante un día cotidiano.



Aunque los síntomas de ansiedad afectan principalmente a nivel psicológico, también pueden manifestarse problemas físicos. El constante estado de alerta puede afectar la concentración y provocar fatiga y debilidad en el cuerpo debido a la falta de descanso. Por más agotador que sea, conciliar el sueño puede ser difícil y, en ocasiones, incluso durante el sueño se puede experimentar ansiedad. Parece que por la noche el cerebro se activa aún más y cualquier situación puede desencadenarla.

La experiencia de C con trastornos de ansiedad y agorafobia Un testimonio revelador

Tengo una larga historia con la ansiedad, que se remonta a varios años atrás. En retrospectiva, me doy cuenta de que comenzó mucho antes de que yo supiera que se trataba de ansiedad.

Durante mucho tiempo, traté de ignorar los signos que mi cuerpo y mente me enviaban, como si estuviera estresada, preocupada por el trabajo o simplemente cansada. Durante semanas o meses, parecía estar bien, pero de repente la presión en el pecho, los pensamientos negativos y las largas noches de insomnio volvían. Pasé mucho tiempo así, evitando y negando, hasta que un día todo explotó. Fue una tarde cualquiera en el tren, después de unos días estresantes pero nada fuera de lo normal, pensando en el trabajo y de repente...

Solía creer que la terapia era muy costosa y solo para personas con "problemas reales", ya que, después de todo, yo no tenía nada grave. Sin embargo, decidí buscar un psicólogo en Vallecas, cerca de mi casa, solo para probar, ya que no perdería mucho tiempo. Así fue como encontré Mensactiva y me puse en contacto con ellas.

Disipar el estigma a través del mensaje compartido

Jorge Daniel Castillo siempre recordará el día que cambió su vida por completo. "Fue un lunes, 8 de octubre de 2001", afirma. En ese momento contaba con 22 años y se dirigía a su trabajo, como cualquier otro día. Sin embargo, cuando ya estaba dentro del tren, las puertas se cerraron y comenzó a sentir síntomas preocupantes. "Empecé a perder la visión, sudar... y no pude más, tuve que salir corriendo de allí", relata. A partir de entonces, pasó la mayor parte de los siguientes seis años encerrado en casa.

"Yo sabía que algo iba mal y necesitaba acudir a un médico para que me dijera algo que pudiera darme algo de tranquilidad", recuerda Castillo. Tras visitar varios especialistas, finalmente le diagnosticaron ansiedad, atribuyéndola a su "familia desestructurada". Sin embargo, el sufrimiento no terminó ahí. Tan solo cuatro días después del primer ataque, mientras intentaba retomar su rutina laboral, sufrió otro episodio.

Cuando piensa en esa época de su vida, Castillo se ve a sí mismo convertido "poco a poco en un ermitaño". Su miedo a enfrentarse a una nueva situación similar lo llevó incluso a ser incapacitado para trabajar. "No podía ni siquiera salir a comprar el pan o hablar con la gente... No hay nada más paralizante que tener miedo a todo", confiesa.

Maneras para controlar la inquietud y el estrés

Hay diversas sugerencias e instrucciones que dependen de la persona en cuestión. En mi caso, estoy hablando en base a mi vivencia con ansiedad y lo que me ha resultado.

En primer lugar, es fundamental buscar asistencia profesional. Un experto puede disponer de herramientas que te ayude en tu situación particular. Cada individuo es distinto y la forma de manejar las emociones difiere en cada uno de nosotros.

Es muy probable que al asumir y entender lo que te ocurre, te des cuenta de que varias amistades y relaciones que has formado a lo largo del tiempo carecen de valor para ti o no son del todo satisfactorias. Por eso, es recomendable enfocarse en compartir momentos de calidad con esas personas que te demuestran confianza y empatía.

Trabajo terapéutico

En su primera visita, C. estaba nerviosa al ser su primera vez en terapia y no saber lo que esperar de ello (como le sucede a la mayoría de las personas que nos visitan).

Nuestra atención se centró en evaluar el motivo de su presencia en nuestro centro durante esa y las sesiones siguientes. Gracias a la evaluación y unos breves cuestionarios iniciales (aunque ella insista en que fueron muchos jejeje), pudimos identificar claramente su problema y comenzar a trabajar en él.

Una vez finalizada esta etapa y tras explicarle cómo su ansiedad estaba afectando su vida, establecimos juntos una serie de objetivos terapéuticos que iríamos alcanzando a lo largo de las sesiones.

Puede un individuo joven experimentar ansiedad

El entorno en el que nos desenvolvemos puede ser un factor determinante en el desarrollo de trastornos de ansiedad. Además, hay una componente hereditaria que influye en su aparición. Sin embargo, hay muchas personas que sufren estas condiciones y no son conscientes de ello. A menudo, tras un acontecimiento traumático o cambio significativo en sus vidas, la ansiedad puede surgir de manera repentina.

Es importante tener en cuenta que la ansiedad y la depresión pueden desarrollarse incluso en ausencia de factores externos que los propicien. Este es un aspecto crucial que muchas personas desconocen y que puede llevar a silenciar aún más su presencia.

Es común sufrir ansiedad

La ansiedad, también conocida como "enfermedad silenciada" al lado de la depresión, es una problemática muy común. Según diversos estudios, se estima que uno de cada diez españoles puede verse afectado por ella en alguna de sus formas. Es importante destacar que, por lo general, las mujeres son más propensas que los hombres a padecerla.

En muchos casos, la ansiedad puede ser desencadenada por factores externos. Sin embargo, es importante mencionar que no todas sus manifestaciones son iguales al trastorno de ansiedad generalizada. Esto quiere decir que una persona puede experimentar un ataque de ansiedad o de pánico debido a una ruptura, una pérdida, un despido, entre otros, y no estar necesariamente diagnosticado con dicha enfermedad.

Es fundamental tener en cuenta que existen diferentes tipos de ansiedad, y el hecho de padecer uno no te exime de desarrollar otro en el futuro. De hecho, vivir constantemente con trastorno de ansiedad generalizada puede aumentar la probabilidad de enfrentar situaciones de este tipo con mayor frecuencia. Algunos ejemplos incluyen:

- Ataques de ansiedad o pánico

- Fobias específicas

- Trastorno obsesivo-compulsivo

- Trastorno de estrés postraumático

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Si estás en peligro o conoces a alguien en esa situación, esta web no es un medio indicado para solicitar ayuda inmediata. Lo más importante es que contactes directamente con el número de emergencia de tu país de residencia.

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Mi profesión como psicóloga y mi batalla con la ansiedad

Mi primer ataque de pánico ocurrió el 11 de septiembre del año pasado. En ese momento, no entendía lo que estaba pasando. Ahora lo sé, pero empecemos desde el principio. Era un día normal, no me sentía peor que otros días. De hecho, era uno de los mejores momentos de ese año y todo estaba en su lugar. Sin embargo, esa mañana, mientras trabajaba, me tomé una taza de café -la segunda de ese día- como solía hacerlo en otras ocasiones. Al terminar, comencé a sentir mareo, dificultad para respirar, opresión en el pecho, taquicardia, sudoración en las manos, y un fuerte temor...

Imagina a seis personas de tu entorno y quédate con ellas en tu mente. Ahora considera que, según las estadísticas, una de ellas probablemente sufrirá algún tipo de trastorno de ansiedad en algún momento de su vida. No escribo este artículo con la intención de ofrecer consejos para superar estos trastornos, ni busco soluciones rápidas y milagrosas. Mi objetivo es más modesto: ayudar a normalizar y hablar sobre un trastorno que puede afectarnos a todos, sin importar nuestra profesión o formación...

Y es cierto, soy psicóloga y he experimentado un trastorno de ansiedad en mi vida. No debería ser relevante, pero puede sorprender que haya escuchado frecuentemente la pregunta: "¿cómo puede ser que tú, como psicóloga, tengas ansiedad?" En mis buenos días, respondo que ser psicóloga no me exime de sufrir trastornos de salud mental, al igual que un médico no está exento de resfriarse. Ni los psicólogos, ni ningún otro profesional, estamos a salvo de los problemas de salud. En mi caso, descubrí que aunque sea psicóloga, no tenía más herramientas para manejar mi ansiedad que cualquier otra persona...

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